La Pobreza como impulsor del riesgo de desastres

Gestión del Riesgo 24 de enero de 2022 Por NGN
Cuando el cambio climático potencia la desigualdad socioeconómica
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Es probable que la desigualdad socioeconómica siga aumentando y, con ella, el riesgo de desastres para aquellas comunidades, hogares y empresas que solo tienen oportunidades limitadas para gestionar sus riesgos y fortalecer su resiliencia. La geografía de la desigualdad se expresa en todas las escalas: entre regiones y provincias, dentro de las ciudades y parajes.

La vulnerabilidad no tiene que ver simplemente con la pobreza, sino que una extensa investigación de los últimos 30 años ha revelado que, en general, son los pobres quienes tienden a sufrir más los desastres. Es más probable que las personas empobrecidas vivan en áreas expuestas a peligros y menos capaces de invertir en medidas de reducción de riesgos. La falta de acceso a seguros y protección social significa que las personas en situación de pobreza a menudo se ven obligadas a utilizar sus ya limitados activos para amortiguar las pérdidas por desastres, lo que los empuja a una mayor pobreza. Por lo tanto, la pobreza es tanto una causa como una consecuencia del riesgo de desastres, en particular del riesgo extensivo, siendo la sequía la amenaza más estrechamente asociada con la pobreza. El impacto de los desastres en los pobres puede, además de la pérdida de vidas, lesiones y daños, causar la pérdida total de medios de vida, desplazamiento, problemas de salud, inseguridad alimentaria, entre otras consecuencias.

Los riesgos de desastres en las áreas rurales pueden ser particularmente invisibles, dada la baja densidad de capital producido y la disminución de la población. Los medios de vida rurales pobres están muy expuestos y son vulnerables a los peligros relacionados con el clima y tienen poca resiliencia a las pérdidas porque tienen poca o ninguna capacidad excedente para absorber las pérdidas de ingresos de cultivos o ganado y para recuperarse. Incluso una pequeña pérdida podría generar más pobreza y vulnerabilidad en el futuro.

Por lo tanto, fortalecer los medios de vida y aumentar la resiliencia es fundamental para reducir tanto el riesgo de desastres como la pobreza. En las áreas rurales, los medios de subsistencia son particularmente sensibles y vulnerables a las fluctuaciones y extremos climáticos. La economía informal urbana está creciendo, brindando medios de subsistencia a millones de personas y, con ella, las presiones ambientales, por lo que su evolución será fundamental en la transición hacia una economía más resistente. Construir resiliencia en la economía informal urbana se trata de trabajar con y no en contra de los pobres urbanos, mejorando los sistemas regulatorios formales y las operaciones de la economía informal.

Por tal motivo, el Senador Nacional Antonio Rodas,  viene desarrollando un conjunto de herramientas y propuestas para que los gobiernos locales accedan a financiamiento nacional y externo con el fin de mitigar los daños ocasionados por el cambio climático logrando mayor resiliencia.

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