Se encuentra Argentina preparada para abordar Riesgos y Desastres en Cascada?

Gestión del Riesgo 06 de marzo de 2022 Por NGN
Interdependencia y Riesgos de la infraestructura crítica
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Una cadena causal genera desastres secundarios a partir de la interacción entre sistemas antropogénicos y ecológicos. A pesar de los grandes esfuerzos de la comunidad regional, todavía existen muchos desafíos en los esfuerzos para mitigar este tipo de fenómenos. Por ejemplo, las estrategias actuales de gestión de riesgos son insuficientes para estimar la probabilidad de eventos raros y coincidencias, y para comprender cascadas y árboles de eventos. Para mejorar la gestión operativa de la complejidad, se necesita un enfoque de resiliencia que abarque todo el sistema y que abarque nuevas formas de análisis, nuevos métodos y nuevas herramientas. Los desastres y riesgos en cascada presentan desafíos sustanciales tanto para los ciudadanos como para la comunidad de gestión de emergencias.

En otras palabras, las consecuencias del impacto inicial o desencadenante se convierten en las fuentes primarias de futuras crisis, las cuales, en lugar de disminuir a medida que avanza el 
tiempo, se vuelven más grandes y requieren más recursos para controlarlas.

Los efectos primarios del desencadenante físico se ven amplificados por la interrupción de sectores completos de la infraestructura crítica, como el transporte aéreo y el suministro de energía, y, a menudo, por los componentes peligrosos de la infraestructura crítica, como las plantas nucleares. El camino de causa y efecto explota las vulnerabilidades que se acumulan en diferentes escalas. Se manifiestan en eventos inesperados que se intensifican hasta convertirse en desastres intersectoriales en toda su regla. Las vulnerabilidades se pueden acumular en dinámicas macroscópicas, como los impulsores tecnológicos de la globalización, o dinámicas micro, como la gestión local de infraestructura crítica o la toma de decisiones para el control del uso de la tierra. 

Como las cascadas son diferentes a otros temas analizados, se necesitan nuevos instrumentos para mitigarlas. Esto se debe a que los sectores de infraestructura crítica influyen entre sí. Por 
ejemplo, las pérdidas en el sector de la energía pueden perturbar el sector del agua, que depende de la electricidad para el bombeo y otras funciones. Las conexiones son complejas y dinámicas. De manera similar, las cascadas se diferencian de los desastres compuestos, porque estos últimos se centran más en la naturaleza concurrente y combinada de los extremos climáticos, como las inundaciones que ocurren durante una ola de frío o las olas de calor que contribuyen a los incendios forestales como lo acaecido en las provincias de Córdoba y Corrientes.

Lo que se necesita particularmente para abordar el riesgo en cascada es crear escenarios, 
herramientas e información que puedan unir los desencadenantes con sus patrones de 
consecuencias y así ayudar a visualizar la estructura potencial de las emergencias secundarias. 

Por su parte, el Senador Nacional Antonio Rodas enfatizó la importancia de poder trabajar junto a los gobiernos locales contando con la colaboración del sector asegurador, el cual ha empleado estrategias para abordar fallas en cascada, aumentar la resiliencia y compartir información sobre posibles caminos comunes para evitar la interrupción de la infraestructura.

Finalmente, Peter Sundheimer, asesor técnico del Senador, explicó que primer lugar, en los últimos años, el constante progreso tecnológico y científico ha facilitado la modelización de dominios cruzados de sistemas interdependientes y la evaluación del impacto económico de los eventos críticos, permitiendo reducir la exposición del bien asegurado, y mitigar eventuales impactos.

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