Chami: “ Mientras algunos hablan, otros emprendemos “

100 % Emprendurismo 23 de mayo de 2020 Por Pablo Chami
Emprendedurismo resiliente
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Aún en tiempos de “pandemia”, existen individuos capaces de reinventarse y expertos en resiliencia. Ellos son los emprendedores….

Es justo y necesario, comprender la importancia de su existencia, y el potencial valor agregado ,que pueden aportar en  la economía de un país, ya que además de motores de cambio, mueven el engranaje de producción y en la mayoría de los casos, sus aportes mejoran la calidad de vida de gran cantidad de personas.

Desde hace más de una década, he acompañado a muchos de ellos, con teoría y ejemplo personal. No basta con haber leído un par de libros de emprendedorismo para formar parte de este “selecto” grupo, es necesario además, desplegarlo como estilo de vida, para poder contagiar la pasión por emprender. Este maravilloso trabajo, sostenido en el tiempo, ha posibilitado la generación de sanos vínculos, en medio de la presentación de herramientas de financiamiento, asesoramiento interdisciplinario, colaboración para la elaboración y seguimiento de planes de negocios, técnicas de motivación y energía positiva, para el logro de los diferentes objetivos. 

Todo lo anterior, llevado a cabo en un contexto minado de imponderables, muchas veces relacionados al contexto de incertidumbre económica, jurídica, al que en la actualidad se ha incorporado un factor de miedo sanitario. 

Como emprendedor, no puedo dejar de rescatar, el elemento positivo nacido del ejercicio continuo de la creatividad para sortear obstáculos y reglas de juego cambiantes, arenas movedizas...una capacidad para “recalcular”, originada en la necesidad de no morir en el intento…

Urge la necesidad de implementar mecanismos para la reducción de impuestos, que permitan el desarrollo de las más variadas actividades nacidas de espíritus emprendedores. Más emprendedores, más empresas, más fuentes de trabajo, un proceso necesario para reactivar la economía y la vida de muchas personas.

Ha sido una constante en el ámbito universitario, salvo excepciones, la formación para la obtención de un futuro empleo, dejando como materia pendiente la opción del futuro empresario. 

Desde mi incorporación como director del centro de emprendedores de UTN BA, hace ya 13 años, he tenido la firme convicción de generar un cambio disruptivo, para presentar la alternativa emprendedora a los alumnos. El objetivo es que puedan visualizar la idea de la propia empresa, como otro de los caminos posibles, para ello, es necesario acercar algunas herramientas que permitan confeccionar un plan de negocios, analizar el cash flow, la elaboración de un elevator pitch, entre muchas otras.

También cuentan con la información, acerca de los diferentes programas y formas de financiación, que se encuentren disponibles para apalancar sus proyectos.

Actualmente, el acercamiento a esta filosofía emprendedora, comienza con charlas para los ingresantes de la carrera, para que puedan familiarizarse con ella, en forma temprana.

Y aunque todo lo anterior haya significado un importante avance, considero que este acercamiento, debiera producirse en el nivel primario y secundario, de manera de incorporarlo de forma temprana, natural, gradual y progresiva. Estoy convencido que todo lo anterior, redundará en una apertura mental y enriquecedora proyección de vida. 

Particularmente, siempre he intentado mostrar, acercar y transmitir casos que no fueran considerados por los alumnos o interesados en el tema, desde la perspectiva de lo inalcanzable, sino aquellos que pudieran mantener latente la expectativa de lo posible, aunque en mi interior sienta que el alma emprendedora no tiene límites.

Y para reforzar mi afirmación anterior, me permito hacer referencia a un caso que me emociona y derriba preconceptos de todo tipo, un emprendedor digno de admiración y experto en superar obstáculos y salir fortalecido de ello. 

Vivió en la calle muchos años de su vida, luchó contra la adversidad, desarrolló fuertes herramientas, nunca imprimió en su tarjeta de presentación la palabra “víctima” sino la de “protagonista” de su propio proyecto, al que incorporó con su empatía, a 40 familias que hoy gracias a él y al trabajo en equipo tienen independencia económica. Creador de una cooperativa relacionada con la recolección de productos posconsumo. Su energía, perseverancia, inteligencia y trabajo, sumado a la buena relación con vecinos, comerciantes, además de ser poseedor de una maravillosa oratoria, hicieron de este hombre un ejemplo de emprendedorismo, digno de admiración y fuente de inspiración para otros que quieran emprender el camino de la superación y del crecimiento personal y económico. 

Por eso digo siempre, que algunos hablan, algunos tienen miedo…y otros, emprendemos….

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